Quisiera ser ese guerrero de amor escaso.
El sueño que te desespere por realizarlo.
El poema inconcluso que no sale de tus labios,
aún está ausente de versos que confirmen tu amor.
La infancia repetida está actuando por impulso,
y sabrá un Dios confuso que ni me entiendo yo.
Poder entender y dejar de temer
a la palabra Invierno sin tus abrazos.
Que tus ojos grises
confirmen un día de Sol,
por más que sufran al eclipsarse la Luna
y vean llover a mi corazón.
Y aprender a responder
a la pregunta sobre dónde me he vencido.
Que hay que saber mirar
que hay ángeles que al final
llevan demonios in vitro,
y que no hay reyes para gobernar.

Un día más bajo la espada de la incertidumbre.
Un paso más marca la distancia de nuestras costumbres.
Un reloj que nunca avanza y no determina el tiempo
que la ausencia encarcelada hoy tendrá de libertad.
El pensamiento equivocado de la figura que has creado,
se reproduce en otros brazos que no se cansan de esperar.
Poder entender y dejar de temer
a la palabra Invierno sin tus brazos.
Que tus ojos grises
confirmen un día de Sol,
por más que sufran al eclipsarse la Luna
y vean llover a mi corazón.
Y aprender a responder
a la pregunta sobre dónde me he vencido.
Que hay que saber mirar
que hay ángeles que al final
llevan demonios in vitro,
y que no hay reyes para gobernar.
Y poder volver a verte después
de que sepa que en ti no está la respuesta.
Que si la vida es un caos
y el mundo está derrumbado,
no eres la solución al problema
y que equis seguirá al lado de nombre.
Y al madurar dejar de evitar
los horarios que solíamos encontrarnos.
Cómo es posible extrañar
algo tan superficial
como la promesa de aquél pacto
donde dejé que un suspiro lo borre.
El sueño que te desespere por realizarlo.
El poema inconcluso que no sale de tus labios,
aún está ausente de versos que confirmen tu amor.
La infancia repetida está actuando por impulso,
y sabrá un Dios confuso que ni me entiendo yo.
Poder entender y dejar de temer
a la palabra Invierno sin tus abrazos.
Que tus ojos grises
confirmen un día de Sol,
por más que sufran al eclipsarse la Luna
y vean llover a mi corazón.
Y aprender a responder
a la pregunta sobre dónde me he vencido.
Que hay que saber mirar
que hay ángeles que al final
llevan demonios in vitro,
y que no hay reyes para gobernar.

Un día más bajo la espada de la incertidumbre.
Un paso más marca la distancia de nuestras costumbres.
Un reloj que nunca avanza y no determina el tiempo
que la ausencia encarcelada hoy tendrá de libertad.
El pensamiento equivocado de la figura que has creado,
se reproduce en otros brazos que no se cansan de esperar.
Poder entender y dejar de temer
a la palabra Invierno sin tus brazos.
Que tus ojos grises
confirmen un día de Sol,
por más que sufran al eclipsarse la Luna
y vean llover a mi corazón.
Y aprender a responder
a la pregunta sobre dónde me he vencido.
Que hay que saber mirar
que hay ángeles que al final
llevan demonios in vitro,
y que no hay reyes para gobernar.
Y poder volver a verte después
de que sepa que en ti no está la respuesta.
Que si la vida es un caos
y el mundo está derrumbado,
no eres la solución al problema
y que equis seguirá al lado de nombre.
Y al madurar dejar de evitar
los horarios que solíamos encontrarnos.
Cómo es posible extrañar
algo tan superficial
como la promesa de aquél pacto
donde dejé que un suspiro lo borre.
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