Una Gran Historia de Amor


No importa qué frases
adornen una historia que ya falleció,
porque a un muerto no le interesa
las cosas que un cura diga en su honor.
Creí en tu inocencia
y resultó que el inocente fui yo.
No importan las estrellas
que hay en un cielo que ya oscureció.

Intercambio un cigarrillo
por tu regreso a mi vida social.
No importa la lucha
si la meta nunca se puede alcanzar.
Sabes que me caracterizo
por nunca poder aprender de un error.
No importa el inicio,
si al final todo se manchará de adiós.

Porque hoy, la noche me ha contado
que no es problema si no hay solución.
Pero yo he estrellado mi barco
en la Costa del Dolor.

Porque se fugó
tanta esperanza con nuestra razón.
Porque se fugó
mi pequeña mentira
con el salvavidas para no decir adiós.
Porque se fugó
mi tiempo de espera
con tu antigua canción.
Porque se fugó
la Carta Documento
que nos informaba
nuestra desesperación.

Empezamos un romance
para escribir una gran historia de amor
pero por enredos de trama
en la segunda página terminó.
Hay una oficina
que usa tu encanto como religión.
No importa el Gobierno
si no soy Presidente de tu habitación.

Quizá quiso la Luna
ser testigo de vernos dormir.
No importan los sueños
si la realidad no los va a cumplir.
No me atreví a detenerme
y en un instante me llené de pasión.
No importa la cordura,
si este chaleco me impide ser yo.

Porque hoy
junto tantas idioteces
como Shakira moscas en la casa.
Porque hoy
no me sirve que despiertes
en otra que no sea mi cama.

Porque se fugó
tanta esperanza con nuestra razón.
Porque se fugó
mi pequeña mentira
con el salvavidas para no decir adiós.
Porque se fugó
mi tiempo de espera
con tu antigua canción.
Porque se fugó
la Carta Documento
que nos informaba
nuestra desesperación.

Y es que hoy por hoy,
queda una tristeza
por perder la voz.
Porque hoy por hoy,
veo que en tus gafas
mi última mirada
no se reflejó.
Es que hoy por hoy,
me tiene podrido
tanta depresión.
Porque hoy por hoy
me dice el espejo
que el próximo invierno
es sólo una estación.

Sonrío


Porque siempre olvidaba que estabas,
porque nunca te entendía al hablar.
Porque repeleba tu forma de expresarte,
hoy sonrio cuando dices que te vas.
Porque no había conceptos que explicarte,
porque sabías que querías encontrar.
Porque tardabas tres horas en pasar a buscarme,
hoy sonrio al dejarte marchar.

Y ya no te podré hacer creer
que todo está bien.
Ya no te podré decir mentiras
que tú fingirías creer.

A dónde vas cuando la vida
no tiene ganas de seguir viviendo.
Dónde iré cuando la historia
me lleve a repetir un cuento.
A dónde vas cuando una canción
te cuenta los mismos versos.
Dónde iré cuando esté confundido
y sin ganas de luchar,
pero hay un límite prohíbido
que sonríe al ver que no estás.

Porque sé que hay cosas mas importantes
que lo que sembraste te puede dar.
Porque sé que alguien espera abrazarte,
hoy sonrío cuando dices que te vas.
Porque no habrá magia que nos desahogue
cuando nos inunde la realidad.
Porque encontraré un camino,
hoy sonrío al dejarte marchar.

Y no te haré creer
que no cuesta respirar.
Y ya no habrá más inventarios
de las cosas que están mal.

A dónde vas cuando se vence
la pasantía para seguir viviendo.
Dónde iré cuando la historia
me lleve a repetir un cuento.
A dónde vas cuando una canción
te cuenta los mismos versos.
Dónde iré cuando esté confundido
y sin ganas de luchar,
pero hay un límite prohíbido
que sonríe al ver que no estás.

Historia Horrible



Rompes el silencio
y cuentas conmigo como antes lo hacías.
Te has enamorado y me parece
la historia más horrible de mi vida.

Es que aún sigo intentando
que mi flequillo juegue en tu mejilla.
Mientras sigo intentando
que no notes que se venció mi pasantía.

Y te marchas y te llevas
desde mis veinte poemas
hasta mi canción desesperada.
Mis gotas de cansancio.
El ruido de mis pasos.
La sonrisa de mis labios.
La alegría del 2 de Marzo.


Suena en un teclado
la melodía que tarareabas en mi oído.
Me doy por vencido
antes de que mi derrota se haya declarado.

Es que a veces sobrevivo
a base de historias que yo he inventado.
Y en mi escritorio
aún sonríe la foto donde estás conmigo.

Y te marchas y me dejas
con el alma en quiebra
y los besos de un fantasma.
Menos ángeles que demonios.
Más cristales que se han roto.
Diviendo tiempos hermosos
multiplicaron tus escombros.


No creo que creas que lo superé.
Creo que te divierte jugar también.
Y eso está bien.

Y te marchas y me olvidas
justo al doblar la esquina
donde ni siquiera van las ratas.
Donde ellas saben todo,
pero no te dicen nada.
Donde siempre es domingo
y no existen tus madrugadas.

Y te marchas y me cuentas
que hay una vida después de ésta
pero mi cobardía no la ha encontrado.
Porque aunque el tiempo ha pasado,
por más que lo he intentado
y me viva escapando
aún no te he olvidado.

Sumatoria

Quién escucha un llanto en primavera.
Quién sabe mentir una verdad.
Quién puede contratar una tristeza.
Quién elabora un poema para soñar.
Quién pasa un duelo por perderse una tragedia.
Quién camina sin sentirse en libertad.
Quién le redacta al Sol una queja.
Quién es ejemplo de cómo se debe amar.

Dónde fue a parar tanta locura
o mis palabras disminutivas al hablar.
Por el abismo que pusiste ante ti,
por los antecedentes contra ser feliz.

Y al volverte a ver
con mi reloj detenido a las diez,
más los nervios enfermizos del ayer
asociado a las canciones que te dediqué,
dando un total de nuevas metas.
Porque al volverte a ver
al fin supe entender
que volviste a abrir nuestra puerta.

Quién odia el verde de tus ojos
más de lo que ellos fueron a reflejar.
Quién deja a la realidad las utopías.
Quien se salva de su cita con la soledad.
Quién le pone énfasis a un lamento.
Quién se toma un vuelo hacia Irak.
Quién elabora un boletín de sus tropiezos.
Quién llama para confirmar que no volverá.

Dónde quedó la emoción por tu cintura
y la angustia que se suponía que debía estar.
Por los sueños que aún habitan en mí.
Por las ganas de volver a ser feliz.

Y al volverte a ver
con mi reloj detenido a las diez,
más los nervios enfermizos del ayer
asociado a las canciones que te dediqué,
dando un total de nuevas metas.
Porque al volverte a ver
al fin supe entender
que volviste a abrir nuestra puerta.

Filosofía

Pusimos punto a un capítulo que tenía su final.
Había canciones melancólicas que no pararon de sonar.
Había artículos en el Convenio que preferí no leer.
Había Asambleas que anunciaban un amor que se nos fue.

Me encandilé por tu excelente desempeño en mi habitación
y me di cuenta que en este tiempo nunca viste quién era yo.
Y sonará un poco cursi enamorarse del amor
pero no había nada más importante en qué malgastar mi ilusión.

Los dos
comprendimos esta vez
que no existe una ciencia
que explique nuestra fe.
Los dos
sabemos bien que a veces
es mejor ponerle un freno
antes que venga la muerte.
Nos graduamos en la filosofía
de que nada es para siempre.

Aprobamos un discurso a favor de caminos distintos.
Votamos democráticamente guiados por nuestros instintos.
Como sé que nada me debes, no dije nada y me callé.
No creas que me daba lo mismo, es que yo no sé perder.

Aunque ahora a la distancia veo que no fue mi plan mejor,
pero es que a veces soy un bestia en asuntos de amor.
Quizá no grité a tiempo que te quería por aquí
dando vueltas en mi armario, dándome motivos para existir.

Los dos
comprendimos esta vez
que no existe una ciencia
que explique nuestra fe.
Los dos
sabemos bien que a veces
es mejor ponerle un freno
antes que venga la muerte.
Nos graduamos en la filosofía
de que nada es para siempre.

Y hoy
sólo eres un nombre más
que agregar a mi lista
de lo que no será.
Y voy
malgastando mi oportunidad
cuando mis mejores años
juran que no van a regresar,
puesto que esta filosofía
siempre me anuncia su final.

Y yo
que hasta te ofrecí
arrancarme la vida
me dejaste morir.
Y me enseñaste la filosofía
sobre el mundo sin ti.

La Oportunidad

Veo a alguien ocupando lo que fue mi espacio,
acaricia y se duerme entre tus labios.
Al caminar sonríe a tu costado
y aprovecha la oportunidad que no me has dado.

Alguien mide en tu reloj su tiempo limitado.
Se da el gusto de decir no cuando das demasiado.
Con un chiste sin sentido cura tu enfado
y aprovecha la oportunidad que no me has dado.

Y él te da tanta felicidad como sufrimiento.
Y lo adoras como al Santo Sacramento.
Yo que me convertí en tu religioso
me has desterrado del Cielo,
sin escudos para defenderme ante las bestias.
Y él te habla y domina tus movimientos.
Él sabe que después de todo es un titiritero.
Y yo que no me quejaba de mis cadenas,
cortaste mis sogas en pleno vuelo,
y me dejaste caer solo en la tormenta.

Alguien pone sus ojos en blanco frente a tu espejo.
No sabe el porcentaje que le das de pensamientos.
No le importa todas las piedras que vas dejando
y aprovecha la oportunidad que no me has dado.

Alguien te roba hasta las gotas del cielo
y se desempeña por cumplir lo que no es eterno.
Su timidez causa que al imaginarte, ya estés temblando
y aprovecha la oportunidad que no me has dado.

Y él te da tanta felicidad como sufrimiento.
Y lo adoras como al Santo Sacramento.
Yo que me convertí en tu religioso
me has desterrado del Cielo,
sin escudos para defenderme ante las bestias.
Y él te habla y domina tus movimientos.
Él sabe que después de todo es un titiritero.
Y yo que no me quejaba de mis cadenas,
cortaste mis sogas en pleno vuelo,
y me dejaste caer solo en la tormenta.

Y hoy bailo entre el limbo y el infierno.
Hoy recuerdo mi mirada llena de miedo.
Tu sonrisa asesina apuñala
todo lo que pude haberte entregado
junto con la oportunidad que no me has dado.

Seamos lo que Seamos

Mientras yo lloraba a Amaia,
tú disfrutabas a Madonna.
Yo lucía trastos viejos,
tú al día con la moda.
Yo me ponía una capa invisible,
todos observaban tu parodia.
Yo temía a las espinas,
tú jugabas con las rosas.

Yo me inspiraba en Sade,
a ti te aconsejaba Cosmopolitan.
Yo coleccionaba fracasos,
tú saboreabas la gloria.
Yo le mandaba cartas a Bush,
tú un e-mail a Obama.
Yo me vinculé con la bulimia,
tú te dormiste mordiendo una manzana.

Pero ya ves que hoy
esas cosas no pueden importar,
porque seamos lo que seamos
yo sé que me amas igual.
Y sigo recolectando
las migas que dejas al caminar,
porque vayas a donde vayas
tú sabes que yo voy detrás.

Yo sin adicción al horario,
tú, cronómetro a la vista.
Mientras mi barco zarpaba,
tú jugabas en la orilla.
Yo exprimía hasta mis sesos,
a ti por pensar no se te daba.
Yo escribía unos versos,
y a ti leer no te gustaba.

Yo de calle y de veredas,
tú de Fotolog e Imperum.
Yo, charla y profundidad.
Tú, salidas, bares, sexo.
Yo, escaleras, tú, asensores.
Yo, duermo de noche, tú, de día.
Yo de radios y vinilos,
tú de mp3 y piratería.

Pero ya ves que hoy
esas cosas no pueden importar,
porque seamos lo que seamos
yo sé que me amas igual.
Y sigo recolectando
las migas que dejas al caminar,
porque vayas a donde vayas
tú sabes que yo voy detrás.

Porque tu rebeldía y mis pleitos,
tus pasiones y mis dramas,
tus utopías y mis metas
se encontraron encaminadas.

Pero ya ves que hoy
esas cosas no pueden importar,
porque seamos lo que seamos
tú sabes que me amas igual.
Y sigo recolectando
las migas que dejas al caminar,
porque vayas a donde vayas
tú sabes que te amo igual.

Casualidad


Fui un testigo que por casualidad
pasó a recoger tu lágrima,
y quiso darle un sabor dulce
a tanta amargura.
Fui un médico que por casualidad
se enamoró de la enfermedad
y a pesar de poder sanarla,
no tenía cura.

Fui un mendigo que por casualidad
quiso hacer un acto de caridad,
para encontrarle una nueva razón
a su triste vida.
Fui un mago que por casualidad
sintió magia al poderte encontrar
y abusó del poder que le da
una falsa melancolía.

Fui todo lo equivocado.
Fui lo que justo necesitabas tener.
Fui un imbécil ilusionado,
que fue cometiendo pecados
por ir en contra de lo que debía ser.

Vendí mi sano juicio a las heridas
que te quise sanar mientras morías
en el calvario de una cruel dinastía
que te impedía la libertad.
Y en el momento en que te ahogarías
quise ser el héroe, más fui el salvavidas
que en el momento de recuperar tu sonrisa
descubriste que no necesitabas más.

Fui el alcohol que por casualidad
al olvido quiso embriagar,
y despertó la molesta resaca
de una despedida.
Fui el piano que por casualidad
una canción te hizo tararear
intentando que su letra triste
te diera una alegría.

Fui un papel donde por casualidad
escribiste tu angustia sin evitar
la sensación de depresión
del fantasma suicida.
Fui un amigo que por casualidad
no te quería ofrecer su amistad
y no detuvo a tiempo el impacto
del despertar que aún dormía.

Fui todo lo equivocado.
Fui lo que justo necesitabas tener.
Fui un recuerdo apasionado
que hoy se va de tu lado
porque vuelve a perder.

Vendí mi sano juicio a las heridas
que te quise sanar mientras morías
en el calvario de una cruel dinastía
que te impedía la libertad.
Y en el momento en que te ahogarías
quise ser el héroe, más fui el salvavidas
que en el momento de recuperar tu sonrisa
descubriste que no me necesitabas más.

Mariposas de colores que aún sentían
murieron al chocar con la poesía
que habla sobre la pesadilla
que es este miedo a despertar.
Y quise ser el primero en la lista,
en cambio fui una breve pasantía
para entrenar en el campo que esta vida
pone para la soledad.

Quise ser el héroe de esta historia
y quedar para siempre en tu memoria,
y en el momento a elegir que pasaría
me impidas marchar.
Y llores por la idea de perderme.
Ser la necesidad para hacerte fuerte.
Y que cuentes conmigo, ahora y siempre,
pero eso no va a pasar,
porque al ver lo bien que terminaba el cuento
al ver que el horror fue pasajero
y sentir el poder de comenzar de nuevo
descubriste que no me necesitabas más.

Perdiste

Ayer nuestra cultura se quedaba sin palabras
y el arrepentimiento sonaba melódico en el mañana.
Cuesta borrar todas las pruebas de confianza
y comenzar cuando te abrazas a la nada.

Ayer una escena se manchaba con tu drama
y el soplo de comedia daba paso a esas lágrimas
tan absurdas que causaron frustraciones
en el salón donde bailaban tus emociones.

Perdiste,
esta carrera en contra de mis fantasías,
esa maratón objetando mis utopías,
el cigarrillo a favor de mi cobardía.
Pasando el límite de lo que yo sentía
hasta el nivel que se me olvidó que te quería.
Perdiste
la pasantía que te daba mi paciencia,
todas las noches que te daban mis estrellas,
esas costumbres que te enseñaba mi esencia.
Y de mi mundo perdiste todo un planeta
desde mi almohada hasta mi última promesa.

Ayer jugábamos con nuestra juventud eterna
y la necesidad de encontrar otra vuelta de tuerca.
Hice todo lo posible por salvarte
del mar que quisiste tú también ahogarme.

Ayer comprendí que mi fidelidad era un suspiro
y se perdió el camino de tenerte entre anillos.
Ya no hay historia sin tu histeria persuasiva.
Sólo hay canciones donde no hay melodías.

Perdiste,
esta carrera en contra de mis fantasías,
esa maratón objetando mis utopías,
el cigarrillo a favor de mi cobardía.
Pasando el límite de lo que yo sentía
hasta el nivel que se me olvidó que te quería.
Perdiste
la pasantía que te daba mi paciencia,
todas las noches que te daban mis estrellas,
esas costumbres que te enseñaba mi esencia.
Y de mi mundo perdiste todo un planeta
desde mi almohada hasta mi última promesa.

Confesiones

Quisiera ser como el héroe de algún cuento.
Tener el coraje para dejar de decir que sí.
Darle menos valor a la aprobación que al sufrimiento.
Regalarle a mi razón un motivo para sentir.
Si pudiera ser fácil comenzar desde cero.
Inventar una historia que tenga un final feliz.
Dejarme de acostumbrar al dolor de los recuerdos.
Soportar la soledad sin preguntarme por qué a mí.

Esperar en la estación
algún tren a donde voy,
que la paciencia pase por mí.
Pues yo sigo olvidado en el vagón.

Coleccionando monitores
que proyectan las mismas canciones
con dolores que sentí
y que se vuelven a repetir.
Siendo un ladrón de la historia
que recuesta en su memoria
los secretos que hoy
se murmuraron sin consultarme a mí.

Hoy tengo ganas de darle un freno al tiempo.
Dejar de envejecer cuando las cosas salen mal.
No volverme a tentar por el peligro de un exceso.
Encontrar a tiempo un hombro para llorar.
Quisiera aclarar el lado oscuro de la Luna.
Que se entienda cuando quiero pedir perdón.
Que dejara de girar la rueda de mi fortuna.
Que durara más la ilusión de un amor.

Tengo ganas de seguir,
muchas más de parar.
Quiero volver a nacer
o aprender a perder.

Coleccionando monitores
que proyectan las mismas canciones
con dolores que sentí
y que se vuelven a repetir.
Siendo un ladrón de la historia
que recuesta en su memoria
los secretos que hoy
se murmuraron a escondidas de mí.

Dejar de comparar mi fe
con la de un asesino
que se diluye en su café.
Si un homicio cometeré
será el del estado depresivo
que siempre tiende a volver y no se va.

Coleccionando monitores
que proyectan las mismas canciones
con dolores que sentí
y que se vuelven a repetir.
Siendo un ladrón de la historia
que recuesta en su memoria
los secretos que hoy
se hicieron amigos de esta pared.