Sin Metáforas

Todo puede cambiar
cuando es otro el cristal con el que miro.
Ya no me asusta tu tempestad
ni sabes a necesidad
así que me puedo marchar.
Todo puede cambiar
cuando me alejo unos centímetros.
No deslumbra tu claridad,
me gusta el sabor a libertad
que despido al besar.

Que pena que tuve que ser
todo lo que no pudiste ver
y lamento cuando lamentes que ya no esté.
Y voy a tomar las riendas
de lo que hasta ahora no era
más que un pasaporte a los suburbios de tus peleas.

Ya me cansaste y agotaste
la cuota de cariño para ti.
Salí a buscarte y me encontraste
pensando en qué es lo mejor para mí.
No queda tiempo y ya no invento
metáforas para tener que fugarme.
Me lo merezco, porque confiezo
que fui un iluso por enamorarme.


Todo puede cambiar
si despojo la ilusión del intento,
en las fogosas Cenicientas
que a las 12, se congelan
y se niegan a madurar.
Todo puede cambiar
si aborrezco el sufrimiento.
Tanta carita de porcelana
esconde un alma endemoniada
y es mejor escapar.

Suerte que al fin reaccioné.
Abrí el camino y despegué
tanto que ya ni te escucho nombrándome.
Hoy bebo el sabor a gloria
de sacarte de mi memoria,
al ver que la vida ya no duele si te nombra.

Ya me cansaste y agotaste
la cuota de cariño para ti.
Salí a buscarte y me encontraste
pensando en qué es lo mejor para mí.
No queda tiempo y ya no invento
metáforas para tener que fugarme.
Me lo merezco, porque confiezo
que fui un iluso por enamorarme.

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