3. Silencios

Me desperté con el mensaje que por fin
decía las cosas que te creí una vez.
Era otro nombre al que le tocó decir
todo aquello que de ti nunca más escuché,
pero yo... imaginé que aún eras tú.

Cambiaste por una tarde mi amanecer
y al verte no encontré mi lugar.
Jamás supe el fallo de quién fue
y quedaron todavía lunes por estrenar
porque no... nunca escuché algo de ti.

Es que ese silencio
no fue por contemplar tu mirar.
Fue porque no quiero
dejar mi vida pasar y descubrir que...

Te estancaste en lo seguro
y fui agua para cuando no había sed.
Si no modifiqué tu mundo,
entonces, ¿qué haces llamándome?
Convertiste en desierto
el sitio donde había un jardín.
Por más que vaya muriendo
hoy quiero olvidarme de ti.

Un rumor a invierno elevó mi piel
y hasta ayer, eso no podía pasar.
No sé bien si el tiempo que viví
fue real, o simplemente lo soñé.
Porque yo... me creí importante para ti.

Entonces un día dejé de sonreír
y me vi viviendo lo que no esperé.
No había un lugar al que pudiera escapar
y con tu ausencia un día me refugié,
y así... comencé a dejarme marchar.

Porque ese silencio
no planeaba un futuro de a dos.
Planeaba un intento
de continuar con un corazón, y descubrí que...

Me diste por seguro
y fui sabio con otro saber.
Si no cambié tu rumbo,
entonces, ¿qué haces llorándome?
Convertiste en desierto
donde había creado un bosque para ti.
Por más que muera por dentro,
voy a volver a pensar en mí.

Y es que esos silencios
me hicieron dejar de sonreír.
Y eso fue cierto,
cuando moría por ti, descubrí que...

No renovaste mi seguro
y choqué contra la realidad.
Yo te regalaba mi mundo
y no supiste aprovechar.
Convertiste en desierto
el mar donde remojaba mis pies.
Me encontraba en un sueño
y ahora por fin desperté.
Buena suerte en tu rumbo,
yo tengo que renacer.
Te confiaría mi vida
pero no la quiero perder.

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