Algunos días te olvido
y declaro la dependencia de mi ego.
En otros ratos reapareces
y conviertes en cenizas a mi imperio.
En ocasiones mi autoestima
se hace una cita con tu cordura
aunque dure una brevedad,
y nunca hace lo más razonable,
salvar al futuro agonizante
que olvidó su felicidad.
Te espero sentado
fumando al costado
de la ruta de tu vanidad.
Aunque intente negarlo
aún siguen llegando
sonrisas que no saben actuar.
Te sigo buscando
mientras voy jugando
con la línea de mi credulidad.
Y me gusta imaginar
que yo puedo sin ti,
pero entonces regresas
y mi fuerte se vuelve a destruir
como un castillo de arena
que gracias a la lluvia dejó de existir.

Algunas veces consigo
que mis pensonajes sientan lo que no sé decir.
En otras le hablo a gritos
al joven del espejo que sufre por mí.
Hay días que le cuento al silencio
que todavía quiero
saber la hora de tu reloj
para exigirle al Señor Tiempo
que devuelva los momentos
que confiaba en tu intención.
Te espero sentado
fumando al costado
de la ruta de tu vanidad.
Aunque intente negarlo
aún siguen llegando
sonrisas que no saben actuar.
Te sigo buscando
mientras voy jugando
con la línea de mi credulidad.
Y me gusta imaginar
que yo puedo sin ti,
pero entonces regresas
y mi fuerte se vuelve a destruir
como un castillo de arena
que gracias a la lluvia dejó de existir.
A veces dejo que la primavera
reemplace al invierno
por su nombre y no por su maldad.
Y tengo en mis haberes varios perdones
que ya no creen en nadie
y que heredan tu soledad.
Y me gusta imaginar
que yo puedo sin ti,
pero entonces regresas
y mi fuerte se vuelve a destruir
como un castillo de arena
que gracias a la lluvia dejó de existir.
y declaro la dependencia de mi ego.
En otros ratos reapareces
y conviertes en cenizas a mi imperio.
En ocasiones mi autoestima
se hace una cita con tu cordura
aunque dure una brevedad,
y nunca hace lo más razonable,
salvar al futuro agonizante
que olvidó su felicidad.
Te espero sentado
fumando al costado
de la ruta de tu vanidad.
Aunque intente negarlo
aún siguen llegando
sonrisas que no saben actuar.
Te sigo buscando
mientras voy jugando
con la línea de mi credulidad.
Y me gusta imaginar
que yo puedo sin ti,
pero entonces regresas
y mi fuerte se vuelve a destruir
como un castillo de arena
que gracias a la lluvia dejó de existir.

Algunas veces consigo
que mis pensonajes sientan lo que no sé decir.
En otras le hablo a gritos
al joven del espejo que sufre por mí.
Hay días que le cuento al silencio
que todavía quiero
saber la hora de tu reloj
para exigirle al Señor Tiempo
que devuelva los momentos
que confiaba en tu intención.
Te espero sentado
fumando al costado
de la ruta de tu vanidad.
Aunque intente negarlo
aún siguen llegando
sonrisas que no saben actuar.
Te sigo buscando
mientras voy jugando
con la línea de mi credulidad.
Y me gusta imaginar
que yo puedo sin ti,
pero entonces regresas
y mi fuerte se vuelve a destruir
como un castillo de arena
que gracias a la lluvia dejó de existir.
A veces dejo que la primavera
reemplace al invierno
por su nombre y no por su maldad.
Y tengo en mis haberes varios perdones
que ya no creen en nadie
y que heredan tu soledad.
Y me gusta imaginar
que yo puedo sin ti,
pero entonces regresas
y mi fuerte se vuelve a destruir
como un castillo de arena
que gracias a la lluvia dejó de existir.
0 comentarios:
Publicar un comentario