Hace frío en esta habitación
aunque es pleno verano.
Sólo hay un dejo de sonrisas
que se gastaron en vano.
Inútil es encontrarle una solución
a lo que ya no es un problema.
Absurdo es perder la razón
por analizar tus quejas.
Si la lógica nunca fue aliada
de ninguna de nuestras peleas.
No hay vuelta de tuerca,
esto fue un adiós.
¿Y cómo perdonar a una balada
en esta lluvia gris?
¿Y cómo aceptar que no tienes alas
para volar junto a mí?
¿Y cómo le perdono a la memoria
por repetirme una historia que ya viví?
¿Cómo aceptar que éramos dos
y ahora sólo quedo yo?

Aquí en mi almohada
eso de la paz, es puro cuento.
Y aunque pasa la vida
es una pena carecer del esfuerzo.
Inútil es encontrarle una solución
a lo que ya no es un problema.
Absurdo es perder la razón
por analizar tus quejas.
Si la lógica nunca fue aliada
de ninguna de nuestras peleas.
No hay vuelta de tuerca,
esto fue un adiós.
¿Y cómo perdonar a la fe
por querer mover montañas?
¿Cómo aceptar que al final Goliat
esta vez aplastó a David?
¿Cómo podría abrigarme tu campera
si ni tiene mangas?
¿Cómo aceptar que éramos dos
y ahora sólo que yo... sin ti?
Todo lo que era también se fue tras de ti
en secreto.
Lo mejor de mis años fue lo que te di
y de mi tiempo.
No sé cómo he dividido, está mal, te juro,
y no entiendo
cómo es que éramos dos y al quedarse uno
me dio cero.
Éramos dos.
Y ahora no quedo ni yo.
aunque es pleno verano.
Sólo hay un dejo de sonrisas
que se gastaron en vano.
Inútil es encontrarle una solución
a lo que ya no es un problema.
Absurdo es perder la razón
por analizar tus quejas.
Si la lógica nunca fue aliada
de ninguna de nuestras peleas.
No hay vuelta de tuerca,
esto fue un adiós.
¿Y cómo perdonar a una balada
en esta lluvia gris?
¿Y cómo aceptar que no tienes alas
para volar junto a mí?
¿Y cómo le perdono a la memoria
por repetirme una historia que ya viví?
¿Cómo aceptar que éramos dos
y ahora sólo quedo yo?

Aquí en mi almohada
eso de la paz, es puro cuento.
Y aunque pasa la vida
es una pena carecer del esfuerzo.
Inútil es encontrarle una solución
a lo que ya no es un problema.
Absurdo es perder la razón
por analizar tus quejas.
Si la lógica nunca fue aliada
de ninguna de nuestras peleas.
No hay vuelta de tuerca,
esto fue un adiós.
¿Y cómo perdonar a la fe
por querer mover montañas?
¿Cómo aceptar que al final Goliat
esta vez aplastó a David?
¿Cómo podría abrigarme tu campera
si ni tiene mangas?
¿Cómo aceptar que éramos dos
y ahora sólo que yo... sin ti?
Todo lo que era también se fue tras de ti
en secreto.
Lo mejor de mis años fue lo que te di
y de mi tiempo.
No sé cómo he dividido, está mal, te juro,
y no entiendo
cómo es que éramos dos y al quedarse uno
me dio cero.
Éramos dos.
Y ahora no quedo ni yo.
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