No digas que para ti así es la vida
que te da felicidad sólo por momentos.
No me confundas a mí con las heridas
que otros fracasos dejaron en tu cuerpo.
No tomes a la bohemia compartida
como el recibo de ser dueños de un secreto.
No te sorprendas cuando falten las palabras
y una sonrisa promocione mis silencios.
Yo te culparé
de hacerme quererte tanto hasta el miedo
que algún día gane mi mala suerte
y te lleves el inicio de este cuento.
Que yo tendré
a los fantasmas en las líneas de fuego,
porque eres mi mejor ocho de Diciembre,
antagonista de este año tan incierto.

No me pidas que disfrace mis mañanas
cuando el mal humor se hace amigo mío.
No sufras si nuestra ausencia encarcelada
dice que ser libre es sólo parte del castigo.
No desconfíes de todo lo que te cuento,
a veces miento un poco cuando te describo.
No intentes victimizarte por mis verbos
que sirven de secuelas por tus vicios.
Yo te culparé
de hacerme quererte tanto hasta el miedo
que algún día gane mi mala suerte
y te lleves el inicio de este cuento.
Que yo tendré
a los fantasmas en las líneas de fuego,
porque eres mi mejor ocho de Diciembre,
antagonista de este año tan incierto.
Y te exigiré
que por cada vez te inventes un beso nuevo,
que regañes cada falla que lastime
y descubras hasta el último de mis misterios.
Y te propondré
que domines los sesentas minutos de cada hora,
que te inciertes en cada sueño que yo inicie
y pases conmigo mi noche de bodas.
que te da felicidad sólo por momentos.
No me confundas a mí con las heridas
que otros fracasos dejaron en tu cuerpo.
No tomes a la bohemia compartida
como el recibo de ser dueños de un secreto.
No te sorprendas cuando falten las palabras
y una sonrisa promocione mis silencios.
Yo te culparé
de hacerme quererte tanto hasta el miedo
que algún día gane mi mala suerte
y te lleves el inicio de este cuento.
Que yo tendré
a los fantasmas en las líneas de fuego,
porque eres mi mejor ocho de Diciembre,
antagonista de este año tan incierto.

No me pidas que disfrace mis mañanas
cuando el mal humor se hace amigo mío.
No sufras si nuestra ausencia encarcelada
dice que ser libre es sólo parte del castigo.
No desconfíes de todo lo que te cuento,
a veces miento un poco cuando te describo.
No intentes victimizarte por mis verbos
que sirven de secuelas por tus vicios.
Yo te culparé
de hacerme quererte tanto hasta el miedo
que algún día gane mi mala suerte
y te lleves el inicio de este cuento.
Que yo tendré
a los fantasmas en las líneas de fuego,
porque eres mi mejor ocho de Diciembre,
antagonista de este año tan incierto.
Y te exigiré
que por cada vez te inventes un beso nuevo,
que regañes cada falla que lastime
y descubras hasta el último de mis misterios.
Y te propondré
que domines los sesentas minutos de cada hora,
que te inciertes en cada sueño que yo inicie
y pases conmigo mi noche de bodas.
0 comentarios:
Publicar un comentario