Rompes el silencio
y cuentas conmigo como antes lo hacías.
Te has enamorado y me parece
la historia más horrible de mi vida.
Es que aún sigo intentando
que mi flequillo juegue en tu mejilla.
Mientras sigo intentando
que no notes que se venció mi pasantía.
Y te marchas y te llevas
desde mis veinte poemas
hasta mi canción desesperada.
Mis gotas de cansancio.
El ruido de mis pasos.
La sonrisa de mis labios.
La alegría del 2 de Marzo.
Suena en un teclado
la melodía que tarareabas en mi oído.
Me doy por vencido
antes de que mi derrota se haya declarado.
Es que a veces sobrevivo
a base de historias que yo he inventado.
Y en mi escritorio
aún sonríe la foto donde estás conmigo.
Y te marchas y me dejas
con el alma en quiebra
y los besos de un fantasma.
Menos ángeles que demonios.
Más cristales que se han roto.
Diviendo tiempos hermosos
multiplicaron tus escombros.
No creo que creas que lo superé.
Creo que te divierte jugar también.
Y eso está bien.
Y te marchas y me olvidas
justo al doblar la esquina
donde ni siquiera van las ratas.
Donde ellas saben todo,
pero no te dicen nada.
Donde siempre es domingo
y no existen tus madrugadas.
Y te marchas y me cuentas
que hay una vida después de ésta
pero mi cobardía no la ha encontrado.
Porque aunque el tiempo ha pasado,
por más que lo he intentado
y me viva escapando
aún no te he olvidado.
0 comentarios:
Publicar un comentario