Veo a alguien ocupando lo que fue mi espacio,
acaricia y se duerme entre tus labios.
Al caminar sonríe a tu costado
y aprovecha la oportunidad que no me has dado.
Alguien mide en tu reloj su tiempo limitado.
Se da el gusto de decir no cuando das demasiado.
Con un chiste sin sentido cura tu enfado
y aprovecha la oportunidad que no me has dado.
Y él te da tanta felicidad como sufrimiento.
Y lo adoras como al Santo Sacramento.
Yo que me convertí en tu religioso
me has desterrado del Cielo,
sin escudos para defenderme ante las bestias.
Y él te habla y domina tus movimientos.
Él sabe que después de todo es un titiritero.
Y yo que no me quejaba de mis cadenas,
cortaste mis sogas en pleno vuelo,
y me dejaste caer solo en la tormenta.

Alguien pone sus ojos en blanco frente a tu espejo.
No sabe el porcentaje que le das de pensamientos.
No le importa todas las piedras que vas dejando
y aprovecha la oportunidad que no me has dado.
Alguien te roba hasta las gotas del cielo
y se desempeña por cumplir lo que no es eterno.
Su timidez causa que al imaginarte, ya estés temblando
y aprovecha la oportunidad que no me has dado.
Y él te da tanta felicidad como sufrimiento.
Y lo adoras como al Santo Sacramento.
Yo que me convertí en tu religioso
me has desterrado del Cielo,
sin escudos para defenderme ante las bestias.
Y él te habla y domina tus movimientos.
Él sabe que después de todo es un titiritero.
Y yo que no me quejaba de mis cadenas,
cortaste mis sogas en pleno vuelo,
y me dejaste caer solo en la tormenta.
Y hoy bailo entre el limbo y el infierno.
Hoy recuerdo mi mirada llena de miedo.
Tu sonrisa asesina apuñala
todo lo que pude haberte entregado
junto con la oportunidad que no me has dado.
acaricia y se duerme entre tus labios.
Al caminar sonríe a tu costado
y aprovecha la oportunidad que no me has dado.
Alguien mide en tu reloj su tiempo limitado.
Se da el gusto de decir no cuando das demasiado.
Con un chiste sin sentido cura tu enfado
y aprovecha la oportunidad que no me has dado.
Y él te da tanta felicidad como sufrimiento.
Y lo adoras como al Santo Sacramento.
Yo que me convertí en tu religioso
me has desterrado del Cielo,
sin escudos para defenderme ante las bestias.
Y él te habla y domina tus movimientos.
Él sabe que después de todo es un titiritero.
Y yo que no me quejaba de mis cadenas,
cortaste mis sogas en pleno vuelo,
y me dejaste caer solo en la tormenta.
Alguien pone sus ojos en blanco frente a tu espejo.
No sabe el porcentaje que le das de pensamientos.
No le importa todas las piedras que vas dejando
y aprovecha la oportunidad que no me has dado.
Alguien te roba hasta las gotas del cielo
y se desempeña por cumplir lo que no es eterno.
Su timidez causa que al imaginarte, ya estés temblando
y aprovecha la oportunidad que no me has dado.
Y él te da tanta felicidad como sufrimiento.
Y lo adoras como al Santo Sacramento.
Yo que me convertí en tu religioso
me has desterrado del Cielo,
sin escudos para defenderme ante las bestias.
Y él te habla y domina tus movimientos.
Él sabe que después de todo es un titiritero.
Y yo que no me quejaba de mis cadenas,
cortaste mis sogas en pleno vuelo,
y me dejaste caer solo en la tormenta.
Y hoy bailo entre el limbo y el infierno.
Hoy recuerdo mi mirada llena de miedo.
Tu sonrisa asesina apuñala
todo lo que pude haberte entregado
junto con la oportunidad que no me has dado.
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