Sumatoria

Quién escucha un llanto en primavera.
Quién sabe mentir una verdad.
Quién puede contratar una tristeza.
Quién elabora un poema para soñar.
Quién pasa un duelo por perderse una tragedia.
Quién camina sin sentirse en libertad.
Quién le redacta al Sol una queja.
Quién es ejemplo de cómo se debe amar.

Dónde fue a parar tanta locura
o mis palabras disminutivas al hablar.
Por el abismo que pusiste ante ti,
por los antecedentes contra ser feliz.

Y al volverte a ver
con mi reloj detenido a las diez,
más los nervios enfermizos del ayer
asociado a las canciones que te dediqué,
dando un total de nuevas metas.
Porque al volverte a ver
al fin supe entender
que volviste a abrir nuestra puerta.

Quién odia el verde de tus ojos
más de lo que ellos fueron a reflejar.
Quién deja a la realidad las utopías.
Quien se salva de su cita con la soledad.
Quién le pone énfasis a un lamento.
Quién se toma un vuelo hacia Irak.
Quién elabora un boletín de sus tropiezos.
Quién llama para confirmar que no volverá.

Dónde quedó la emoción por tu cintura
y la angustia que se suponía que debía estar.
Por los sueños que aún habitan en mí.
Por las ganas de volver a ser feliz.

Y al volverte a ver
con mi reloj detenido a las diez,
más los nervios enfermizos del ayer
asociado a las canciones que te dediqué,
dando un total de nuevas metas.
Porque al volverte a ver
al fin supe entender
que volviste a abrir nuestra puerta.

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