Ahora que estás lejos y por si me extrañas
te dejo un par de pistas para encontrarme.
Saber si estoy herido, realmente no hace falta.
Con sobrevivir, ya tengo bastante.
Te dejo en un recuerdo por si me extrañas,
a mis charlas graciosas al dar las diez,
a mi forma inevitable de malhumorarte
cuando peligraba mi fe.
Búscame en la canción de los sueños rotos
que poseen una estrofa que aún te cela.
Búscame en películas sin esperanzas
que llevan consigo una moraleja.
Búscame en la balada que dejé en tu iPod,
que dice dos palabras que no entran en tu entorno.
Búscame en mi celular que está esperando
que en el identificador salga tu apodo.
Búscame en lo fácil que pudo haber sido
cuando decidiste hacerlo complicado.
Búscame cuando creí tener las respuestas
y entonces las preguntas fueron mutando.
Búscame en el tren de los milagros,
que quiero hurtar uno en algún momento.
Búscame cuando ya no esperaba nada
y terminé obteniendo menos.

Si aún tienes angustia, por si me extrañas,
yo sigo siendo el mismo que fui ayer.
Aunque todo cambie, aunque duela la distancia,
hay varias forma de volverme a ver.
Como aún pienso en ti y por si me extrañas
al ver el vacío que dejé al marcharme,
al querer abrazarme y chocar con tu almohada,
te dejo un par de pistas para encontrarme.
Búscame en las llaves que tiene el destino
para abrir la puerta donde maduramos.
Búscame cuando me dio la mano el olvido
y cuando me dieron la espalda tus labios.
Búscame en el rencor por quererte tanto
en contra de la voluntad de mil consejos.
Búscame en la costumbre de pasar un mal rato
y en ese miedo de comenzar de nuevo.
Búscame en el hombre que nunca se cansa
de esperar que la mala suerte pierda una partida.
Búscame en el día más frío del calendario
que oculta una fogata que aún está encendida.
Búscame en el minuto que el tiempo ha parado
cuando me di cuenta que no tiene sentido.
Búscame para convencerme que me he equivocado
porque quieres morirte al lado mío.
te dejo un par de pistas para encontrarme.
Saber si estoy herido, realmente no hace falta.
Con sobrevivir, ya tengo bastante.
Te dejo en un recuerdo por si me extrañas,
a mis charlas graciosas al dar las diez,
a mi forma inevitable de malhumorarte
cuando peligraba mi fe.
Búscame en la canción de los sueños rotos
que poseen una estrofa que aún te cela.
Búscame en películas sin esperanzas
que llevan consigo una moraleja.
Búscame en la balada que dejé en tu iPod,
que dice dos palabras que no entran en tu entorno.
Búscame en mi celular que está esperando
que en el identificador salga tu apodo.
Búscame en lo fácil que pudo haber sido
cuando decidiste hacerlo complicado.
Búscame cuando creí tener las respuestas
y entonces las preguntas fueron mutando.
Búscame en el tren de los milagros,
que quiero hurtar uno en algún momento.
Búscame cuando ya no esperaba nada
y terminé obteniendo menos.

Si aún tienes angustia, por si me extrañas,
yo sigo siendo el mismo que fui ayer.
Aunque todo cambie, aunque duela la distancia,
hay varias forma de volverme a ver.
Como aún pienso en ti y por si me extrañas
al ver el vacío que dejé al marcharme,
al querer abrazarme y chocar con tu almohada,
te dejo un par de pistas para encontrarme.
Búscame en las llaves que tiene el destino
para abrir la puerta donde maduramos.
Búscame cuando me dio la mano el olvido
y cuando me dieron la espalda tus labios.
Búscame en el rencor por quererte tanto
en contra de la voluntad de mil consejos.
Búscame en la costumbre de pasar un mal rato
y en ese miedo de comenzar de nuevo.
Búscame en el hombre que nunca se cansa
de esperar que la mala suerte pierda una partida.
Búscame en el día más frío del calendario
que oculta una fogata que aún está encendida.
Búscame en el minuto que el tiempo ha parado
cuando me di cuenta que no tiene sentido.
Búscame para convencerme que me he equivocado
porque quieres morirte al lado mío.
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