7. En tu Cama

Hoy que me veo recostado en tu cama,
hay un invierno que no se ha presentado,
hay una crisis pasada por alto
y una factura que debe una lágrima.

Hoy que me veo acostado en tu cama,
hay un desayuno para verte vestir,
da proteínas para salir con aires de importancia
porque sé que andarás pensando en mí.

Y encontrar al imbécil que he sido,
para calmarlo al empezar a desesperarle
cuando cree que los finales felices
no se dan nunca entre el lunes y el martes.
Volver al momento en que el mundo era plano
y que mis tres calaveras choquen tu continente.
Dejar en Venencia una góndola a tu nombre
para que navegues cuando quieras olvidarlo.


Ahora que estoy acostado en tu cama
hay profesías de finales felices.
Hay cuatro letras en el crucigrama
para describir el sentimiento que me persigue.

Ahora que estoy acostado en tu cama
hay un invierno que no se ha llevado las hojas.
Cuando la belleza que atrae, es la que enamora,
cuando tu recibo no recibe comisión.

Y destruir de un golpe al idiota que he sido
cuando por la incertidumbre se olvidaba de olvidarte,
y merodeaba por lugares vacíos
en donde lo dejabas entre el lunes y el martes.
Y hoy soy tu fin de semana cuando no tienes domingos,
y para planear mi huída no rompo mi cabeza.
Firmo tu contrato y te obligo a cumplirlo,
pues soy el mejor postor al remate de tus piernas.

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